Cheque propio vs. cheque de terceros: cómo distinguirlos
Los cheques, o E-cheqs, forman parte de la operatoria cotidiana de muchas empresas, comercios y personas. Sin embargo, no todos representan lo mismo para quien los tiene en sus manos: una diferencia fundamental está en saber si se trata de un cheque propio o de un cheque de terceros.
Identificar esta diferencia permite comprender mejor cómo funciona cada documento, quién interviene en la operación y qué lugar ocupa dentro de un pago o un cobro.

¿Qué es un cheque propio?
Un cheque propio es aquel que emite una persona o empresa desde su propia cuenta para realizar un pago. En este caso, quien emite el cheque es quien deberá afrontar el pago correspondiente cuando llegue el momento previsto para su cobro.
Se puede utilizar para cancelar una compra, pagar a un proveedor, cumplir con una obligación comercial o realizar otros pagos. Para quien lo emite, forma parte de sus compromisos; para quien lo recibe, representa un medio de cobro.
¿Quién emite y quién recibe un cheque propio?
La empresa o persona que necesita realizar un pago emite el cheque, mientras que otra persona, empresa o entidad lo recibe como forma de cobro.
Por ejemplo, un comercio puede emitir un cheque a un proveedor para cancelar una compra. En ese caso, el comercio es quien emite el cheque y el proveedor es quien lo recibe.
Esta distinción es importante porque permite entender desde qué lugar participa cada parte en la operación: quien emite asume el compromiso de pago y quien recibe obtiene un documento que podrá cobrar en la fecha correspondiente.
¿Qué es un cheque de terceros?
Un cheque de terceros es aquel que una persona o empresa recibe de otra como forma de pago. Es decir, quien actualmente tiene el cheque en su poder no fue quien lo emitió originalmente.
Esta situación es muy habitual en la actividad comercial. Una empresa puede recibir cheques de sus propios clientes para cobrar una venta y, posteriormente, conservarlos hasta su vencimiento o utilizarlos dentro de su propia operatoria, de acuerdo con las condiciones del documento.
Por eso, cuando hablamos de tener una "cartera de cheques", muchas veces estamos haciendo referencia a cheques de terceros recibidos como parte de las operaciones comerciales.
¿Por qué una empresa puede tener cheques de terceros?
Los cheques de terceros suelen ser consecuencia directa de las ventas y cobros de una empresa. Por ejemplo, un comercio vende mercadería y su cliente paga con un cheque. El comercio pasa entonces a tener un cheque emitido por ese cliente.
A partir de ese momento, es importante conocer las características del documento y su fecha de cobro. El cheque representa un importe que la empresa espera recibir, pero que puede tener un vencimiento posterior al momento en que necesita disponer de esos fondos.
¿Cuál es la principal diferencia entre ambos?
La diferencia fundamental está en quién emitió el cheque y qué lugar ocupa quien actualmente lo tiene:
- Cheque propio: la empresa o persona que lo emite es quien realiza el pago.
- Cheque de terceros: la empresa o persona que lo posee lo recibió de otra parte como medio de pago.

Esta distinción puede parecer sencilla, pero es importante para comprender la operatoria habitual con cheques. También permite identificar qué posibilidades existen cuando una empresa necesita utilizar esos documentos para afrontar sus propios compromisos o disponer de los fondos antes de su vencimiento.
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Para quienes trabajan habitualmente con cheques, incorporar esta distinción facilita la organización de los documentos y ayuda a tomar decisiones con mayor información cuando surge una necesidad de cobro, pago o financiamiento.
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